AGENCIA LACANIANA DE PRENSA
Par’s, s‡bado 29 de septiembre de 2001

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-CORRESPONDENCIA DESDE NEW YORK por Mar’a Cristina Aguirre
-LA CRîNICA DEL MUNDO por Eric Laurent
-CREACIîN DEL PREMIO MONSIEUR DENIS
-LA CRîNICA DE LOS FILMS por Anne-Sophie Janus
-ORNICAR? NUEVA SERIE
-LA IMAGEN DE UNA CIUDAD por Gerard Wajcman
-LA PRIMAVERA DEL PSICOANçLISIS, Entrevista con JAM
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Correspondencia desde Nueva York
New York, 26 de sept. (ALP) - Mar’a Cristina Aguirre, psicoanalista en New York, dirigi— a Jacques-Alain Miller, la carta siguiente, en francŽs: "Muchas gracias por su respuesta, sobre todo en este momento donde hay tanto que hacer en Par’s. Usted me pregunta cu‡les son los efectos del atentado de las Twin Towers sobre los neoyorquinos. Y bien, son parad—jicos. Hay mezcla de sentimientos. Por una parte, el estupor del comienzo, el shock de lo imposible, la esperanza, luego la desesperanza de encontrar sobrevivientes, la angustia del futuro y de las consecuencias. Ahora se habla de guerra biol—gica. Un gran sentimiento religioso, bastante sobrio, sin grandes exclamaciones, muy interior. Fotos de los desaparecidos por todas partes, en las paradas de —mnibus, los muros de los hospitales, las plazas con velas. Iras y ganas de venganza, represalias, pero tambiŽn temor de desencadenar una guerra. Las entrevistas a los ni–os en la televisi—n son muy conmovedoras e inmensamente sabias, sorprendentes. Describen su c—lera, pero no les parece sensato una venganza ciega contra v’ctimas inocentes y ni–os como ellos. La cuesti—n lancinante: "Why?", seguida de la ca’da de la inocencia: "Why do they hate us?"

La gente se ha vuelto sœbitamente amable y solidaria, se desplazan para encontrar una direcci—n o para ayudar a llevar paquetes. Se empuja menos en los transportes pœblicos y en la calle. Sonr’en y hacen contacto con los ojos.

El acontecimiento hizo surgir lo mejor y lo peor en la gente. Siempre est‡n aquellos que quieren aprovechar, con falsos I.D. o hacer juicios a la ciudad y a otros. Hay discursos contradictorios entre: Àhacen falta psi por todos lados, o no psi en absoluto para no apaciguar r‡pidamente la c—lera, sino mantenerla? Un gran nacionalismo, pero tambiŽn conciencia de que esto afecta a todas las capas sociales, sexos, edades, religiones y nacionalidades.

He ofrecido mis servicios como voluntaria, y fui este s‡bado al Pier 94, Centro de asistencia para las v’ctimas y sus familias. Estaba en el "Kid's Corner". Hab’a all’ ni–os directamente afectados, que perdieron a un miembro de su familia; otros acompa–aban a los padres mientras que hac’an sus tr‡mites para indemnizaciones, y otras cosas. VolverŽ all’ esta semana.

En el NYFL-Study Group (Grupo de estudios Freud-Lacan de New York), se abri— un espacio de reflexi—n y de trabajo sobre textos que pueden ayudarnos a elaborar este encuentro con lo impensable de lo real, pues en nuestra cl’nica somos llamados a escuchar eso. Pensamos, como usted lo se–al—, que es importante que los psicoanalistas ocupen un lugar en los debates de la ciudad.

D’a tras d’a la prensa utiliz— significantes sorprendentes para nombrar los acontecimientos. Ser’a interesante hacer una review. Luego del bombardeo de las im‡genes y de las informaciones, encontramos ahora otros temas, aun cuando continœa siendo el nœmero 1.

M. Bricmont perfora los misterios de la historia
Par’s, 27 de sept. (ALP) - Eric Laurent, psicoanalista de la calle Saint-Roch en Par’s, hizo llegar a la agencia el comentario siguiente: "Hace cuatro a–os, un libro malo atra’a la atenci—n durante una temporada de la opini—n parisina m‡s o menos ilustrada. En el nombre de la ciencia, denunciaba la impostura intelectual de las ciencia humanas, incriminando a ensayistas conocidos. Los dos autores, M. Jean Bricmont, profesor de F’sica de la Universidad de Louvain y el bromista americano M.Alan Sokal, tuvieron su cuarto de hora de fama warholiana. Muchos se divirtieron, pocos se percataron de la epistemolog’a inepta de los dos compadres que atacaban a los fil—sofos de las ciencias que molestaban sus seguridades apacibles sobre lo real. En la medida en que se los haya comprendido, la injuria hecha a la evidencia del mundo hab’a comenzado con W.V.O. Quine.

M. Jean Bricmont prosigue su combate en un art’culo publicado esta semana con el t’tulo "Algunas preguntas al imperio y a los otros". Este comentario del atentado a las Twin Towers alcanza el mismo grado de confusi—n intelectual, de maldad y de irresponsabilidad que el libro de entonces. Entiende aplicar a la geopol’tica el fr’o rigor cient’fico. Esto da frases del tipo: "La masacre de civiles inocentes nunca me parece deseable. Lo que no impide que me parezca necesario, en ocasi—n de esta tragedia, plantearse algunas preguntas."

Sin embargo son escasas las preguntas en este texto: ocho puntos de interrogaci—n en total, si contŽ bien. Ciencia obliga: el autor prodiga m‡s respuestas, hay una plŽtora. Todo se explica fundamentalmente por una dialŽctica marchita, llevada al tali—n. Se nos revela sin vueltas en el final del art’culo: "Los millones de personas vencidas, humilladas y aplastadas por los Estados Unidos en todo el mundo tendr‡n la tentaci—n de ver en el terrorismo la œnica arma que pueda realmente golpear al imperio". Es sin matices. Nuestro pensador desprecia las vanas distinciones entre la derecha y la izquierda, entre el pueblo y el gobierno, entre paz y guerra, entre tiran’a y democracia. Resumamos: simplemente desprecia la pol’tica. A este precio los misterios de la historia y del odio pueden finalmente ser elucidados. Todo se explica, la œnica causa del hitlerismo era la miseria alemana.

Si lee Le Monde, que public— su art’culo, M Bricmont podr‡ remitirse provechosamente al art’culo de Susan Sontag a continuaci—n del suyo. Barthesiana, ella despliega instrumentos m‡s finos para pensar esto que ella llama "la monstruosa dosis de realidad del martes 11 de septiembre". Arroja luz sobre el car‡cter m’tico de la ret—rica del consenso bushiano, convocado para asegurar "que no se le pedir’a al pœblico que cargue una parte demasiado grande del fardo de la realidad". Luego de haber le’do a Susan Sontag, serenados, podemos seguir a M. Bricmont cuando recuerda los estragos de la derecha americana, obtusa y brutal cuando est‡ en el mando, o el efecto de retorno que sufri— la CIA por sostener a los fundamentalistas. Sin embargo, retrocedemos frente a las categor’as que maneja y nos preguntamos en quŽ extra–a met‡fora vive Žl mismo. Con su pacifismo y su odio al capital anglosaj—n, el Sr. Bricmont Àno nos enga–a con ilusiones de otros tiempos, el de Munich por ejemplo, que no hicieron bien en el 40, y le impiden ahora pensar el nuestro.?

Nuestro especialista de masas est‡ a favor del choque de las civilizaciones. A la manera de Huntington. No retrocede frente a ninguna gran generalizaci—n hueca como "el mundo ortodoxo y eslavo" en lucha contra la OTAN, o "el mundo ‡rabe-musulm‡n" en lucha contra el Occidente. L—gicamente, es pro-servio sin reserva y pro-irak’ sin experimentar sentimientos. Esto no le impide en modo alguno, afirmarse pacifista. La suerte de Irak, como la salida de la conferencia de Durban, lo vuelven resueltamente anti-israelita. Nada lo despierta a la complejidad de la cuesti—n jud’a. ÀCon quŽ instrumento f’sico nuestro profesor Nimbus ve la tierra y su pol’tica?

Lo imaginario bricmontiano se revela en toda su fuerza cuando ataca a los intelectuales de "el Occidente": "Encontraremos muchos intelectuales para ligar estos atentados a todo lo que les disgusta en el mundo: Saddam Hussein, los pacifistas occidentales, los movimientos de liberaci—n palestina, y mientras estŽ all’ el movimiento llamado antimundializaci—n."À Pero donde ve a esos intelectuales que hacen este tipo de amalgama? El Sr. Berlusconi est‡ solo para poner en la misma bolsa Genes y el atentado de New York. De hecho, el Sr. Bricmont hace el inventario del frente del cual Žl quiere ser el portavoz. ÁQuŽ equipaje, quŽ cochero! Ser’a su gran obra pol’tica. La œltima frase del art’culo lo anuncia: "Es por lo cual una lucha pol’tica, y no terrorista ÐÁrespiramos!- es m‡s necesaria que nunca".

Nosotros tambiŽn somos partidarios de un combate que debe llevarse para "poder soportar una mayor dosis de realidad". QuisiŽramos simplemente que nuestro idealista apasionado deje a otros el cuidado de ocuparse de los asuntos y de las ciencias de los hombres, de los que est‡ verdaderamente muy alejado. Si este art’culo hubiera sido firmado por Alan Sokal, habr’amos podido creer en la repetici—n de la farsa de otro tiempo, del que hubiera sido v’ctima esta vez nuestro gran cotidiano de la tarde. Pero no, es Jean Bricmont quien persiste, solo."

El Premio M. Denis otorgado a Silvio Berlusconi
Par’s, 28 de sept. (ALP) - La ALP anunci— hoy en Par’s la creaci—n del Premio Monsieur Denis, en homenaje a Denis Diderot. Este premio, que ser‡ otorgado en cada bolet’n por la redacci—n de la Agencia, est‡ destinado a recompensar a personas o instituciones presentes en la actualidad y que se distinguen por un esp’ritu completamente opuesto al de las Luces: ignorancia, intolerancia, presunci—n, infatuaci—n, oscurantismo, empecinamiento, satisfacci—n de s’, creaci—n de situaciones embarazosas para s’ mismos y para otros, mala fe, desmentidos que no lo son, groser’a, s—rdida avaricia, etc. Denis Diderot era al contrario, sabio, tolerante, modesto, ilustrado, flexible, inteligente, informado, siempre insatisfecho de s’ mismo, diplom‡tico, astuto, elegante y generoso. El primer titular del Premio Monsieur Denis es Silvio Berlusconi, distinguido por sus palabras referidas en "La Croix"del 28 de septiembre: "No podemos poner en el mismo plano todas las civilizaciones. Hay que ser conciente de nuestra supremac’a, de la superioridad de la civilizaci—n occidental. El Occidente continuar‡ occidentalizando e imponiŽndose a los pueblos. Esto ya ha sido logrado en el mundo comunista y en una parte del mundo musulm‡n". Todas nuestras felicitaciones al magnate.

Monos y hombres
Par’s, 28 de sept. (ALP) - Anne-Sophie Janus, quien prepara una tesis de doctorado en cine, inaugura su "Cr—nica de los films" para la Agencia lacaniana presentando "Human Nature" de Michel Gondry, y "Planet of the Apes" de Tim Burton: "Una pareja y un ni–o pasean en un zool—gico. Un cromosoma. Un simple cromosoma los separa": el padre se–ala sucesivamente al joven Nathan y al chimpancŽ enano frente a Žl. So–ador, el jovencito consigna con cuidado estas informaciones en su libreta. El descubrimiento es grande: a un cromosoma de distancia, Žl mismo se encontrar’a tras los barrotes de esta jaula. La humanidad se sostiene de un hilo.

La pesadilla entrevista por Nathan, el sabio loco de "Human Nature", toma cuerpo en "El Planeta de los simios": los hombres, reducidos a la esclavitud por simios dominantes, est‡n a punto de perder para siempre su humanidad. Los films de Gondry y Burton tienen en comœn ubicar simios y hombres en equilibrio precario en la balanza de la evoluci—n, siendo el lenguaje el pivote de este dispositivo.

"El Planeta" se sitœa en el entrecruzamiento de dos evoluciones simŽtricas e inversas: los humanos, en v’as de perder el uso de la palabra, regresan hacia la animalidad; los simios, amos del lenguaje y de la escritura acceden a la civilizaci—n. La madeja f’lmica de Gondry responde a esta dicotom’a simplista, donde el dominio del lenguaje est‡ relegado al segundo plano para dar lugar al uso que se hace de Žl.

En "Human Nature", las palabras son fatalmente equ’vocas, retorcidas sin cesar, o desprovistas de su sentido. Nathan, preocupado por la humanidad de sus semejantes, cultiva una ambici—n: sobre civilizar al Hombre inculc‡ndole las buenas maneras y el "bello hablar". Congelando la suerte del lenguaje al barniz de la gentileza, lo deja morir. Lila, su compa–era, desconf’a de las palabras, percibe su poder malŽfico. Buscando un acuerdo perdido, renuncia a la palabra para vivir en armon’a con su verdadera naturaleza. Finalmente, el discurso sirve a la duplicidad de Gabrielle, amante de Nathan, que finge ser parisina terminando sus frases con expresiones francesas pronunciadas con un acento rid’culo. Contra todo lo que se espera, Puff, el hombre que se toma por un simio, es el m‡s humano de todos: luego de haber sido civilizado a la fuerza por Nathan luego reanimalizado por Lila, luego de haber explorado el lenguaje bajo todas sus facetas, el es œnico que hace buen uso de Žl.

El cine americano parece ser de este modo, la escena de una doble evoluci—n cruzada. Burton, genio holliwoodense, retrocede un paso: su pel’cula es unilateral, su discurso manique’sta. Gondry, realizador de video clips, progresa: hace cohabitar felizmente a Walt Disney y a Tex Avery, im‡genes de s’ntesis e im‡genes reales, humanos simiescos y simios humanos".

Ornicar? nueva serie
Par’s, 28 de sept. (ALP) - Se anuncia en Par’s la reaparici—n de "Ornicar ?". Ser‡ una publicaci—n semestral, de alrededor de 300 p‡ginas, difundida por las ediciones Seuil. Revista del Campo freudiano "Ornicar ?" estar‡ desde ahora abierta a todas las capacidades, nacionales, e internacionales en psicoan‡lisis. El manuscrito del primer nœmero fue enviado a la imprenta Darantiere para su presupuesto. La salida est‡ prevista para el 1er trimestre de 2002. La ALP publicar‡ el sumario en sus pr—ximos despachos

La imagen de una ciudad
Par’s, 28 de sept. (ALP) - Gerard Wajcman, escritor y psicoanalista de la calle Poliveau en Par’s, nos dirige el texto de su cr—nica, le’do el miŽrcoles œltimo en la emisi—n mensual de Daniel Arasse en France Culture: "Esta primera emisi—n, consagrada al pensamiento de las artes visuales, tiene lugar en un momento en que, lo sentimos, el siglo XXI acaba de surgir de las cenizas de dos rascacielos de New York. No sŽ si hay razones para creer que la historia da a luz siempre a un siglo con dolor, pero ocurre que los dos siglos que hemos conocido habr‡n nacido en la destrucci—n; el siglo XX hab’a salido de las trincheras del 14, y el 11 de septiembre œltimo el siglo XX, sin duda, acaba de morir. El nuevo ha mostrado su rostro.

Quisiera hablar de algo que me parece estar en el coraz—n de este acontecimiento y que concierne lo que aqu’ nos ocupa, porque lo que ocurri— en New York toca directamente a las im‡genes y habr‡ sin duda algunas consecuencias en el arte. No hablo, por supuesto, del hecho de que los artistas son sujetos como los dem‡s y que est‡n afectados como todo el mundo. No hablo tampoco de la aparici—n probable de este acontecimiento como tema de obras por venir Ð el arte siempre tuvo una funci—n de memoria del horror. Quiero solamente llamar la atenci—n sobre esto: hay acontecimientos que cambian no s—lo la historia del mundo, sino tambiŽn la manera de ver el mundo, y a nosotros mismos. Cambian las im‡genes. Pienso que el atentado de New York es uno de ellos.

En general, para hablar de un cambio en las im‡genes, reflexionamos en tŽrminos de historia del arte. Pero el pensamiento mismo de una historia del arte descansa en la idea de que el arte se engendra del arte, y que lo que cambia el arte no puede venir m‡s que del arte mismo.

Sin embargo, creo que a veces hay efracciones del mundo del arte, acontecimientos que lo afectan ’ntimamente. Esto no vale para todo gran acontecimiento, las guerras pueden nutrir las im‡genes, no las cambian forzosamente. Hablo de hechos en los que no vemos inmediatamente c—moü con el curso de las cosas, cambia la imagen de las cosas, pero el hecho es que las cambian, y no nos damos cuenta a menudo sino m‡s tarde, por las im‡genes mismas, en el instante en que comprendemos que han cambiado.

Es lo que me ha orientado en lo que concierne a las c‡maras de gas. Este crimen sacudi— el siglo XX, y cambi— algo en las im‡genes Ð y es un film, Shoah, el que nos lo mostr—. Pero lo que las cambi—, fue el surgimiento, en el medio de un siglo de im‡genes, de un crimen absoluto absolutamente sin imagen. Es la ausencia de imagen que se abati— sobre las im‡genes; era un real con el cual cada imagen deb’a contar de all’ en m‡s. Pienso por esto, que desde las c‡maras de gas, ninguna imagen pod’a aparecer sin llevar con ella, incluso sin quererlo, invisiblemente, la marca de esta falta de imagen. De all’ en adelante, la ausencia de las im‡genes formaba parte de la historia de la representaci—n.

Con el atentado de New York encontramos otra cosa, no ya una imagen faltante, sino por el contrario una imagen en m‡s, una imagen en exceso. En esto tambiŽn este crimen difiere de las c‡maras de gas. Aqu’ nada escondido o irrepresentable: hemos visto todo, la historia en directo. Evidentemente, si pensamos en el derrumbe incre’ble de las torres, tambiŽn tenemos que vŽrnosla con la ausencia, porque esas dos torres faltan hoy en su lugar. Por ello se han vuelto m‡s reales de lo que nunca han sido, cuando formaban parte del "skyline" de New York: no estamos cerca de poder desviar los ojos de ese agujero en que se erig’an. No hay que desconocer que ha habido, con este atentado en una ciudad, un atentado contra la ciudad, contra la imagen de una ciudad, contra su belleza, contra una imagen universal y universalmente amada. No es cualquier parte de New York la que fue alcanzada, y m‡s all‡ del s’mbolo de las torres ligado a su funci—n o a su nombre, no hay necesidad de un psicoanalista para suponer aqu’ el deseo de una castraci—n, a la medida de la visi—n f‡lica de New York que ten’a Celine, un odio ligado a herir el orgullo de una ciudad y castigarla: se env’an aviones como castigos llegados de lo alto para abatir torres blasfematorias que pretender rascar el cielo.

M‡s de seis mil personas y un pedazo de una ciudad borrados del mapa. Pero esto no es lo novedoso. Lo nuevo, es que todos vimos el crimen, porque se quiso mostrarnos todo. Est‡ en el principio de este crimen dar todo a ver, que sea un espect‡culo. Se habl— de una sorprendente proximidad con films holliwoodenses. Pero es m‡s que una proximidad, porque lo que nos da el alcance del acontecimiento, no es que la realidad haya, como se dice, sobrepasado a la ficci—n, es, por el contrario, que el proyecto del crimen fue llevar la realidad a una ficci—n: reducir lo real a la imagen; existi— la voluntad de transformar a la gente, a una ciudad, a un pa’s entero en film cat‡strofe; vinieron a decirnos: "Ustedes no son m‡s que ficciones y vamos a mostr‡rselos reduciŽndolos al estado de im‡genes de televisi—n". Todo se hizo aqu’ con la imagen. Se habl— de cutters y de aviones de l’nea, pero la televisi—n fue un instrumento esencial de los asesinos. No hablo de un car‡cter hipermedi‡tico del crimen, sino de su profunda naturaleza visual. Digo que su atroz novedad es que apunt— a cambiar realmente a la gente, a los rascacielos, a una ciudad entera en simples im‡genes, que se pueden desgarrar con un golpe de cutter. Se quiso mostrar a Estados Unidos y al mundo, quienes eran los verdaderos Amos de las Im‡genes Ð en ello veo un sentido al hecho de que el Comandante Massoud haya muerto por la explosi—n de una c‡mara trampa.

Con New York, no se trata m‡s de la guerra, que apunta a destruir enemigos; se trata m‡s de masacrar su semblante; no se trata ya de la pila de cad‡veres, de cuerpos gaseados o quemados para borrar una raza entera; los hombres aqu’ no han sido reducidos al estado de animales, de nœmeros o de jab—n: se quiso reducirlos al estado de comas, estas comas negras de las que hablaba un testigo que tomaba su cafŽ en una terraza de Manhattan: "Todo lo que puedo decirle, confiaba a un periodista del "Monde", es que yo no podr’a jam‡s cerrar los ojos sin ver esas Comas cayendo del cielo, esos cuerpos curvos, como comas negras, saltando por docenas de las ventanas del edificio, frente a mi loft" Esas "comas negras" son una imagen indeleble. Ellas son la verdad del crimen. Para realizarlo, fue necesario que hombres vean a los hombres como peque–as im‡genes, comas agit‡ndose sobre el fondo del rascacielo. Concibieron este crimen mirando el mundo por el ojo de una c‡mara o de no sŽ quien, captando, de lejos, o de muy alto, insignificantes, peque–as comas humanas.

El horror, es descubrir que hay hoy entre nosotros hombres que miran a los hombres como peque–as sombras en la pantalla, trozos de pel’cula que se corta o seres virtuales que se pueden zappar. Crimen de la Žpoca del cine y de la televisi—n, emplea los medios de la Žpoca contra la Žpoca. El horror, es que este crimen contra el hombre se acerca a un crimen contra la imagen. El ataque a las torres del World Trade Center es un atentado contra la imagen humana. Es el primer gran crimen iconoclasta. No pod’a ser m‡s que el hecho de iconoclastas fan‡ticos, los mismos que entierran a las mujeres bajo un velo, los mismos que destruyen Budas gigantes con disparos de ametralladora. Se pens— que un celo embrutecido empujaba a religiosos a manifestar su odio por las im‡genes masacrando obras de arte, cre’mos que su furor abyecto no concern’a m‡s que a las piedras, im‡genes talladas altas como torres; comprendemos hoy que eso no era m‡s que el primer acto de una guerra que apunta el ser infinito de los sujetos humanos.

Hay im‡genes que pueden cambiar las im‡genes, creo que ellas estar‡n habitadas a partir de ahora por las comas negras".

Entrevista con JAM : la primavera del psicoanalisis
Par’s, 29 de sept. (ALP) - Ahora que usted renunci— a perseguir a los se–ores Denis y Diatkine con su reivindicaci—n de un derecho a rŽplica, Àva usted a continuar escribiendo sus Cartas a la opini—n ilustrada?

-S’. Mis dos Cartas han encontrado un eco mucho m‡s all‡ del peque–o acontecimiento que me hab’a forzado a escribirlas, y mucho m‡s all‡ del medio psicoanal’tico. Recibo un aliento que me llega al coraz—n, me intiman a que continœe, he hecho vibrar una cuerda sensible, la de la revuelta contra la mordaza. Es la sorpresa de mi vida: me atribuyen reputaci—n de escritor, se habla de mis Provinciales. Escribo desde siempre as’ cuando no presto atenci—n, jam‡s le di valor. Es la carta robada, hasta el punto en que me la hab’a robado a m’ mismo.

-Hablemos del efecto sobre el medio anal’tico

-Fuera de Jean Allouch, hay silencio. El silencio pœblico, pues a escondidas se hablan rivalizando quien lo hace mejor. .Se descongela. Momento emotivo. TambiŽn peligroso: trozos de icebergs van a desviarse antes de fundirse a su vez. Es todo el sentido del incidente Denis, uno se da cuenta apr�s-coup.

-Usted habla con im‡genes. ÀPuede usted ser m‡s concreto?

-Las monta–as luchaban, ahora se apaciguan. Se daban la espalda, se besan. Una Žpoca del esp’ritu acaba de envejecer. La serpiente de la sabidur’a se despoja de su vieja piel. El oso blanco se va del brazo con la ballena, el paraguas hace travesuras a la m‡quina de coser sobre la mesa de disecci—n.

ÁM‡s s’mbolos!

-Un hecho. Luego de la "Carta clara como el d’a", Jean Laplanche env’o una caja de Pommard 1988 a la rue d'Assas.

-ÁNo!

-Claro que s’, el miŽrcoles a la ma–ana. Las botellas son magn’ficas.

-ÀLo ha bebido?

-Aœn no. Lo beberŽ esta noche, festejando con los nuevos colegas italianos que vienen a Par’s para una reuni—n de la œltima oportunidad con el delegado general de la AMP. Es nuestra œltima oportunidad de poner en marcha una Escuela italiana del Campo freudiano entes de mi partida de la Presidencia de la AMP en julio pr—ximo. El Pommard 88 ayudar‡ seguramente a ello.

-ÀLe agradeci— a Laplanche?

-Le escrib’ que Žl estaba liberado de la obligaci—n con Lacan, y que yo le perdonaba sus pecados. Como usted ve, no soy solamente el hijo de Montecristo, sino a veces tambiŽn el Redentor. Se me deben haber quemado los fusibles, como dec’a alguien, pero entonces a Jean Laplanche tambiŽn se le quemaron junto conmigo. Es m‡s bien el collar que aprisionaba lo que ha saltado, y de golpe, el pasado se desactiva a pasos acelerados.

-ÁUna golondrina no hace verano!

-Primeramente, hacen dos con el otro Jean, Allouch de apellido. Y sŽ de otras golondrinas, aœn friolentas, que esperan emprender el vuelo. La hora ha llegado. "Ding! Dang! Dong!" La primavera del psicoan‡lisis llega. "Ornicar? Nueva serie va a publicar su primer nœmero, y marcaremos el acontecimiento organizando en marzo o abril de 2002 un Coloquio donde estar‡n invitadas las "capacidades" del movimiento anal’tico, como dec’an los orleanistas, ya sean Campo freudiano, no Campo freudiano, incluso anti Campo freudiano. Sin duda no vendr‡ todo el mundo, pero ser‡ suficiente para comenzar la argentinizaci—n del psicoan‡lisis francŽs. Las asociaciones ipe’stas francesas, SPP y AFP, sufr’an de suprematismo agudo, de prepotencia1. La reciente puesta en evidencia de la civilidad anal’tica franco-argentina de la que est‡n ampliamente ausentes por el momento, los obligar‡ infaltablemente a entrar en el juego, y los obliga de ahora en m‡s, a tratar con m‡s consideraci—n a sus colegas latinoamericanos, de los que tienen mucho que aprender, como nosotros mismos hemos aprendido mucho. Vaya a ver el nuevo sitio electr—nico de la SPP. Cubre de flores a Marcio Giovanetti. ÀSabe usted quiŽn es Marcio? ÀNo? Y bien, se lo dirŽ la pr—xima vez. Marcio, en todo caso, est‡ muy contento, Jorge Forbes tambiŽn lo est‡ y yo con ellos.

Al mismo tiempo que la argentinizaci—n, la lacanizaci—n progresa. El Caldero de la EOL publicar‡ pr—ximamente una entrevista de su directora, Silvia Baudini, con el Presidente de APdeBA, Asbed Aryan, quien me reprocha gentilmente haber dicho, en una entrevista que aparecer‡ en La lettre mensuelle de la ECF y que yo le hab’a comunicado con anticipaci—n, que su asociaci—n no ten’a lacanianos, a diferencia de la APA. En absoluto, dice, JAM se equivoca, fue mal informado, nosotros tambiŽn tenemos lacanianos, ense–amos Lacan, etc. Le presento mis disculpas por haberme expresado mal: conozco y respeto a los lacanianos de APdeBA, solo quer’a se–alar que en tanto no est‡n organizados en corrientes, a diferencia de APA, APdeBA no ten’a una corriente lacaniana reconocida. Dicho esto, no he olvidado que el Presidente de APdeBA, predecesor de Asbed, que es poeta, cuando me recibi— en el magn’fico edificio de cinco pisos que su asociaci—n hizo construir, me present— delante de 500 personas (un anfiteatro de 300 lugares, una sala de televisi—n de 200) diciendo: "JAM debe saber que est‡ aqu’ en su casa". Incluso formando parte de la poes’a, y de la cortes’a de los argentinos con los franceses, que es extrema, fue un gran momento para m’, que fui hace mucho tiempo "el zulu" del psicoan‡lisis. He guardado el afiche que anunciaba el evento.

Laplanche, Chateau Pommard, Route d'Autun, 21630 Pommard

El œnico vino en el mundo producido y embotellado por un ex-alumno de Jacques Lacan.

N. de T: En castellano en el original

Traducci—n: Silvia Baudini

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